
La caries cervical aparece en el tercio del diente más cercano a la encía —el cuello del diente—, donde el esmalte es más fino y la higiene cuesta más. No tiene un precio único: depende de la fase en que se detecte y del tamaño de la lesión, pero la consulta con diagnóstico tiene un precio cerrado de 30€. Tiene una caries cervical 70€
AP-Denta está en Torrevieja y atiende a pacientes de toda la Costa Blanca y la Vega Baja, muchos de ellos residentes extranjeros que buscan atención en su idioma.
Atendemos a pacientes de:
La caries cervical —también llamada caries de cuello o caries clase V— es la que se forma en el tercio cervical del diente, justo donde el esmalte se une a la encía. Es una de las zonas más vulnerables porque el esmalte ahí es más fino y la placa se acumula con más facilidad que en el resto de la corona.
Como cualquier caries, avanza por fases: primero aparece una mancha blanca —desmineralización sin cavidad todavía—, después una caries superficial que afecta solo al esmalte, luego una caries media que llega a la dentina, y por último una caries profunda que puede alcanzar la pulpa. Cuánto antes se identifique, menos tejido hay que eliminar.
La causa más frecuente es bacteriana: las bacterias de la placa dental transforman los restos de comida en ácidos que desmineralizan el esmalte. En la zona cervical esto se ve favorecido porque es más difícil de limpiar a fondo, sobre todo cuando cepillarse cerca de la encía resulta molesto.
También hay causas no bacterianas que debilitan el esmalte en esa zona y facilitan que luego se instale la caries: la abrasión (desgaste por un cepillado demasiado fuerte), la erosión (por ácidos de la dieta) y la abfracción (microfracturas por sobrecarga al morder, frecuentes en el bruxismo). Una encía inflamada que dificulta la higiene es, a su vez, una causa indirecta muy habitual.
En la fase de mancha blanca y en la caries superficial, lo habitual es que no haya ninguna molestia: solo se nota el cambio de color o textura del esmalte. Al llegar a una caries media o profunda aparece sensibilidad al frío, al calor, a lo dulce o ácido, y si la lesión alcanza la pulpa puede provocar un dolor agudo y pulsante que empeora por la noche.
Al estar en una zona visible, el diagnóstico suele ser sencillo a simple vista durante una revisión. Si hay sospecha de que la lesión es más profunda de lo que parece, o de que ya afecta a la pulpa, recurrimos a una radiografía para confirmar el alcance antes de decidir el tratamiento.
La fase determina el tratamiento: cuanto antes se detecte, menos invasivo es.
No hace falta perforar el diente. Aplicamos un tratamiento remineralizante con flúor y calcio para devolver minerales al esmalte y frenar el avance. En muchos casos recurrimos también a la infiltración con resina (técnica ICON), que sella la lesión sin fresar ni anestesia. Antes de cualquiera de las dos, limpiamos bien la superficie para retirar la placa.
Aquí ya se trata con obturación (empaste). El proceso sigue unos pasos fijos: limpieza de la zona, elección del color y la translucidez del material para que no se note, anestesia local si hace falta —en caries superficial a veces no es necesaria—, aislamiento del diente con dique de goma para mantenerlo seco, eliminación del tejido dañado con la turbina, preparación de la superficie con adhesivo, relleno con composite aplicado por capas y, por último, pulido para devolver la forma y el brillo naturales. En dientes anteriores a veces se combinan tonos de varios colores para que el empaste no se distinga del resto del diente.
Al estar tan cerca de la encía, una caries cervical sin tratar avanza con rapidez hacia la pulpa. Si la infección llega a la pulpa, casi siempre hace falta una endodoncia, un tratamiento más largo y más caro que una simple obturación. Si tampoco se trata a tiempo, puede derivar en periodontitis —inflamación de los tejidos que rodean la raíz— y, en los casos más avanzados, en un absceso. Cuanto antes se actúe, más tejido propio del diente se conserva.
Es el primer signo de desmineralización, antes de que se forme una cavidad. En esta fase aún se puede frenar sin perforar el diente, con remineralización o infiltración con resina.
En la fase de mancha blanca no hace falta anestesia. En una caries superficial tampoco suele ser necesaria, porque el esmalte no tiene terminaciones nerviosas; en caries más profundas sí se aplica anestesia local antes de empezar.
Es habitual: los empastes en el cuello del diente soportan tensiones al morder que a la larga pueden despegar el borde del material, dejando un hueco donde se acumulan restos de comida y bacterias. Por eso conviene revisar periódicamente los empastes antiguos en esa zona.
Porque ahí se acumula más placa visible y el esmalte cervical es fino, pero también porque son los dientes que más se ven: por eso en esa zona cuidamos especialmente que el color del empaste sea indistinguible del resto del diente.
Recomendamos una revisión cada seis meses, junto con la limpieza profesional. Si usa ortodoncia o tiene tendencia a acumular placa en el cuello de los dientes, puede convenir espaciarlas más, cada tres o cuatro meses.
Cuanto antes la revisemos, más sencillo es el tratamiento. Pida cita y le decimos en la misma visita en qué fase está y qué opción le conviene.
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